Hay una manera contundentemente absurda
de echar a perder la vida…. esperar.
Si bien es cierto la paciencia es una
virtud, (para mí de las más difíciles) hay un hilo muy delgado entre ella y
sentarte solamente a dejar pasar el tiempo esperando crear una obra sin mover
siquiera un solo dedo.
Confundimos el aguardar inteligentemente
los tiempos o las circunstancias para hacer tal o cual cosa, con encerrarnos y
no mirar más allá de nuestro objetivo, cuando debemos recordar que el tiempo
corre y mientras contemplamos, las oportunidades se van.
Estoy a unos meses de cumplir 40, 40 años
y no puedo evitar sentirme como una adolescente que no sabe lo que quiere, que
no ha logrado vivir plenamente y que aún cuando ve caer una estrella, el primer
deseo que se le viene a la cabeza es “ser feliz.
He tenido innumerables momentos felices,
he tocado el cielo en más de una ocasión, me he permito sentir lo bueno y
también sollozar en alguna esquina o tirada en el piso por aquello que me cala
en el alma, que me hiere el orgullo y representa un miedo incontrolable a no
tener entre mis manos la cuerda que estira y afloja a mi voluntad.
También he pasado horas únicamente
contemplando; me he encerrado entre cuatro paredes aguardando, cuidándome para
que alguien llegue y descubra lo que únicamente en mis manos está descubrir… el
amor propio.
Contrariamente también he protegido a
capa y espada y he dado todo mi tiempo y atención a lo que, hasta el momento,
representa el pulso de mi vida… el trabajo… ¿cómo no darle todo lo que pide si
de el vivo?... o hermosa criatura, que se ha convertido en solo un muñeco
jalado por riendas externas.
Admito que me avergüenza el hecho de
tener una vida que se basa en la vida del resto del mundo, del resto de las
oportunidades, del resto de las ocupaciones…. Mis respiros, cuando están solos,
retumban en mi cabeza y son amenazantes, me asustan, me dan un miedo terrible,
y al mismo tiempo tan excitante.. una locura para la cordura, altas dosis de
sin sentido para la mente.
No temo a la soledad de estas cuatro
paredes, ya dejé de creer en los fantasmas y una funcional alarma me escuda de
las tentaciones de los ladrones, pero lo que sí me asusta es este deseo de
correr y encontrar, y más aún le temo a no saber que camino tomar y perderme en
el intento.
Alma nueva que se esconde tras las faldas
de una autoconfianza errada, de pasar a saberlo, a poderlo todo, a ser como un
bebé que pide con llanto la teta de mamá.
Se que el tiempo corre mientras me he
mantenido estática, temerosa a encontrar lo que no quiero pero que busco
incesantemente; queda poco, muy poco y me confino a esperar a aquella persona
que pienso me “hará inmensamente feliz” cuando sé que ahí los problemas
iniciarán.
Algo tenebroso esconden las historias de
“final feliz” que nos muestran el inicio y no nos preparan para el fin… una
historia al revés que no funciona hoy en día, y que si funcionaron antes, solo
fue para tenernos así, así, así como estoy hoy.
Que el eco de palabras que no encuentran
acomodo en este rompecabezas de mi cerebro retumben en la nada… que los temores
se disipen en este mundo de millones que no se conocen y que francamente no
importa…. Que algo llegue en esta búsqueda, que algo me ilumine porque hoy por
hoy mi flama a penas calienta.
Aquí desde siempre…. Pero hasta lo recordé.
Missx
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